Volver al trabajo...el temor de los colaboradores



Para la gran mayoría de nosotros asumir el contexto de trabajo que nos impuso la pandemia no ha sido una situación fácil, sino todo lo contrario, ya que nos hemos visto enfrentados a múltiples desafíos y una gran incertidumbre, la que nos ha hecho sentir estresados, sobrecargados y teniendo que compatibilizar los roles laborales y familiares que permanentemente se nos topan y superponen.


No dimensionamos lo que vendría y eso no nos permitió anticipar escenarios ni planificar estrategias. Cada organización desde las más grandes y estructuradas hasta las más pequeñas y poco formales debieron asumir el desafío de seguir operando ante un contexto adverso y así, improvisar soluciones, aprender a utilizar plataformas tecnológicas desconocidas e implementar cambios en los procesos habituales mediante los que se desarrollaba nuestro trabajo. Afortunadamente las personas tenemos una gran capacidad de adaptación y quizás más allá de lo que pensamos y haciendo grandes esfuerzos, hemos encontrado nuevas formas de funcionar para seguir adelante.


Hoy enfrentamos un nuevo reto, muchos de nosotros luego de estar aproximadamente 5 meses trabajando desde nuestros hogares, hemos visto acercarse el trabajo presencial como una posibilidad cada vez más concreta. Se trata de un espacio que conocemos, que podría permitirnos volver al funcionamiento en el que operábamos hasta marzo, retomando algo de nuestro funcionamiento habitual, sin embargo y a pesar de ello, sabemos que nuestras vidas se han visto impactadas de manera significativa y que muchos de los cambios vividos llegaron para quedarse, debiendo buscar la manera de incorporarlos a nuestra cotidianeidad.


Una de las variables que hoy se nos impone con el retorno, es el temor a contagiarnos, y si bien sabemos que necesitamos como personas, como organizaciones y como país volver a funcionar y encontrar mecanismos que nos permitan sortear la crisis, sostener los empleos, y ser sustentables, nos inquieta la amenaza a la salud y a la vida que puede significar enfermar nosotros o algún miembro de nuestro trabajo o familia.

Nos sentimos impotentes al no poder aislar y controlar del todo este riesgo, quizás la única posibilidad real de terminar con esa amenaza se produzca cuando todos podamos contar con una vacuna que aún no logramos ver de manera real en el horizonte cercano.


Sabemos que volver a trabajar de manera presencial es una posibilidad que las organizaciones privadas y públicas se están planteando, varias de ellas, afortunadamente lograron visualizar esta posibilidad hace algún tiempo y se preocuparon de levantar información entre sus colaboradores, evaluando las características de los puestos de trabajo, la realidad familiar, los factores de riesgo ante el virus, incluso algunas llegaron más lejos y se preguntaron por los temores y aprehensiones que las personas podían experimentar ante el eventual retorno.


En la medida que esta realidad se acerca, se hace cada vez más urgente pensar de qué manera será abordado y gestionado el retorno, ya sabemos que no debiera repetirse la improvisación con la que debimos asumir el trabajo desde casa en marzo.


Las organizaciones requieren identificar cuáles son las variables que deben gestionar ante el retorno, la prevención del contagio, por cierto no es la única, la realidad y las necesidades de los colaboradores, y el impacto en la salud mental, son algunas que también requieren ser abordadas.

Necesitamos reflexionar en torno a qué estamos resguardando, qué queremos cuidar y cuál es el alcance de nuestra responsabilidad como organización. Esa reflexión nos permitirá diseñar y planificar el regreso al trabajo presencial, debemos anticiparnos y generar los lineamientos en los que se enmarcará dicho retorno, destinando el tiempo necesario para una desarrollar un proceso reflexivo y planificado que atienda las distintas variables.


La salud mental es una de esas variables, sin embargo muchas veces se vuelve invisible impidiendo que sea considerada. Los estudios relativos a salud y Covid, ya nos indican que el impacto en la salud psíquica alcanzará un mayor número de personas y se extenderá de manera más prolongada en el tiempo que otros efectos del virus en la salud de la población. Así como también estudios realizados por las Universidades de San Diego y Florida nos indican que al comparar a personas adultas evaluadas en 2018 y otras en abril de 2020 se observan en estas últimas 3 veces mas de personas que cumplen criterios diagnósticos para trastorno mental moderado o severo, alcanzando un 70 % de la muestra. (1)


Considerando la magnitud del impacto en la salud mental resulta tremendamente necesario que los planes de retorno, no sólo consideren protocolos de higiene, distancia social y la administración de los elementos de protección personal, ya que no sólo debiéramos ocuparnos de gestionar los riesgos de contagio, sino que también debiéramos preocuparnos de resguardar las condiciones emocionales y la salud mental de nuestros colaboradores, un elemento central si queremos proteger el bienestar y la salud de nuestra gente en un sentido amplio, poniéndolos verdaderamente al centro de nuestra estrategia.

  1. Twenge, J., & Joiner, T. E. (2020, May 7). Mental distress among U.S. adults during the COVID-19 pandemic. https://doi.org/10.31234/osf.io/wc8ud

Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
  • YouTube - círculo blanco
  • LinkedIn - círculo blanco
  • Facebook - círculo blanco
  • Twitter - círculo blanco
  • Instagram - Círculo Blanco

Presidente Errázuriz 4182, Las Condes, Santiago, Chile.

+56 9 8248 4614  Mónica López

+56 9 9660 7435 Daniel Martínez

Contacto: info@institutodelbienestar.cl

© 2020 Instituto del Bienestar. Todos los derechos reservados